Cualquiera sean los objetos de una organización, con o sin fines de lucro, es poco probable que estos se alcancen si no se cuenta con los recursos humanos adecuados.
Esta necesidad de contar con personal calificado, ha adquirido cada vez mayor importancia y es muy probable adquiera aún más con el correr del tiempo.
No obstante, es necesario estudiar la historia para comprender la situación actual y poder de alguna manera trazar algún pronóstico sobre el futuro del mundo laboral.
Hace algunos años, Alvin Toffler escribió un fenomenal libro llamado “La Tercer Ola” donde explica muy claramente la evolución del mundo productivo y su estrecha relación con el mercado laboral.
En su libro Toffler afirma que la Primer Ola denominada Agrícola, se inicia aproximadamente diez mil años antes de Cristo y finaliza con la Revolución Industrial, esta ola se caracteriza por la tenencia de tierra barata, mano de obra sin preparación y también barata o gratuita a través de la esclavitud.
Continúa luego la Segunda Ola denominada Industrial-Mecánica que finaliza aproximadamente en 1990, esta ola se caracteriza por tener materias primas baratas y mano de obra algo más calificada pero con salarios bajos.
La Tercer Ola denominada Electrónica-Información se inicia a continuación y se estaría transitando hasta la actualidad, se caracteriza por la necesidad de manejar conocimientos e información, con poseer mano de obra cada vez mas calificada y con salarios estrechamente vinculados con su nivel de capacitación.
Este paso de la segunda a la tercer ola ha sido muy evidente y se puede observar rápidamente si analizamos como ha ido evolucionando las capacidades laborales en el último cuarto de siglo.
Nuestros padres o quizás abuelos para los más jóvenes, necesitaban solamente algunos grados completos de la primaria para conseguir su trabajo.
Luego observamos que era necesario el primario terminado y hoy la mayoría de los trabajos ofrecidos exigen el nivel medio completo.
Esta realidad es palpable en la ciudad de Villa María, ya que si tomamos como referencia los avisos de pedido de personal que el Diario publica, se observa que la gran mayoría (más del 80%) de ellos exige el nivel secundario completo.
Pero no todo termina aquí, según algunos autores no estamos muy lejos (no más de 10 años), en que la mayoría de los puestos ofrecidos, exeptuando algunos oficios y trabajos de fuerza, requieran el nivel universitario o por lo menos terciario.
No obstante ello, debemos remarcar que cuando hablamos de capacitación no incluímos solamente la que se imparte en colegios o universidades, sino también nos referimos a cursos, seminarios y todo otro tipo de formación que permiten aprender un oficio o desarrollar una profesión.
Afortunadamente en la mayoría de las localidades, hay capacitaciones disponibles y medianamente accesibles (computación, idiomas, etc.) que aumentan la calificación y la empleabilidad del recurso humano.
En el caso de la educación tradicional, nuestra ciudad tiene una situación privilegiada, ya que además de la importante oferta de terciarios disponibles, posee una Universidad Nacional (ventaja competitiva fundamental si consideramos la cantidad de habitantes de la ciudad) y una sede Regional de la UTN.
Este privilegio se inserta en una situación también favorable que tiene Argentina respecto a otros países de Sudamérica, ya que naciones vecinas como Chile y Brasil poseen exclusivamente universidades privadas y aranceladas, mientras que nuestro país tiene más de cuarenta universidades públicas y gratuitas que le permiten a muchos integrantes de sectores de ingresos medios y algunos de sectores bajos, acceder a una carrera universitaria, logrando una movilidad ascendente que nos distingue.
Cr. Darío A. Poncio
Consultor en Marketing y Recursos Humanos
19/08/10Grupo Costa
