“Tenemos que recordar que somos socios del Mercosur, que somos países vecinos y que nuestra relación será eterna; debemos entendernos”, resaltó Paulo Skaf, presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), la más poderosa de Brasil, mientras espera que la presidenta Cristina Kirchner responda a su pedido de audiencia para hallar una solución a las trabas comerciales que los exportadores brasileños creen que entrarán en vigencia el 1º de febrero, cuando la Argentina establezca un nuevo régimen para importar.
Tanto el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff como la Confederación Nacional de Industria (CNI) y la prensa brasileña vienen advirtiendo que el nuevo requisito de realizar una declaración jurada anticipada para toda compra al exterior se sale de las reglas del Mercosur y resultará en un grave perjuicio para el comercio entre los dos países, que el año pasado alcanzó la cifra récord de casi US$ 40.000 millones, con un déficit para la Argentina de unos US$ 5000 millones. Ante la escalada retórica, y mientras desde Brasilia se agitan los tambores que llaman a represalias, la Fiesp se mantuvo al margen, expresó su voluntad de buscar salidas “creativas” y, con el ofrecimiento de encabezar una misión empresarial a Buenos Aires, Skaf quiere servir de puente entre ambos países.
“La Argentina tiene una preocupación en estos momentos con la falta de dólares; el Gobierno está preocupado por las importaciones de este año, porque deberá importar más energía, y por una caída esperada en las exportaciones por la sequía y el menor precio de las commodities . Como el año pasado tuvo un superávit general de casi 11.000 millones de dólares, el Gobierno quiere garantizarse maneras de que haya un superávit similar. Lo que nosotros tenemos que hacer es esforzarnos para ayudar a que eso suceda, buscar otros caminos para que la Argentina no deje de tener superávit. Como vecinos tenemos que extender la mano, pero eso no significa dar el brazo”, aclaró Skaf a La Nacion en su visita a Río.
“Yo recuerdo siempre que tenemos un acuerdo del Mercosur, y que Brasil tiene una participación en las exportaciones argentinas del 30%. Es decir, hay un 70% del comercio argentino que no tiene nada que ver con Brasil, y yo defiendo que si tiene que tomar algunas medidas restrictivas, la Argentina las tome contra terceros países y no contra Brasil, que es socio del Mercosur. Paralelamente a esos principios, creo que podemos hallar formas que puedan ayudar a la Argentina a superar este momento”, indicó el líder empresarial, de 56 años.
En su maletín, Skaf pretende llevar a la Casa Rosada varias propuestas relacionadas con la apertura de la industria naval brasileña a los astilleros argentinos, así como opciones para que nuestro país aumente la venta de nafta y de productos y servicios relacionados con las industrias petrolera y gasífera. Son cuestiones que ha discutido con el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren.
“La industria naval brasileña está totalmente ocupada con pedidos por varios años. Petrobras tiene un programa de compras muy agresivo, va a necesitar más barcos, y la Argentina tiene astilleros ociosos, que podría reactivar, generar empleos y riqueza. Pragmáticamente, es algo que les interesa tanto a los argentinos como a los brasileños. Los barcos son bienes caros y eso daría más volumen a las exportaciones argentinas a Brasil -explicó el jefe de la Fiesp-. Brasil podría también comprar más nafta argentina, 1000 millones de dólares más, si se redujera el impuesto a la exportación argentino. Y en las áreas de petróleo y gas estamos estudiando cuáles son los productos y servicios que eventualmente la Argentina está preparada para ofrecer a Brasil.”
“HUBO UN DESGASTE”
-El ministro de Desarrollo, brasileño, Fernando Pimentel, dijo la semana pasada que las relaciones económicas con la Argentina eran siempre problemáticas. ¿Concuerda con él? ¿Cree que la situación ha empeorado?
-No es la primera vez que hay un problema con la Argentina; todos los años tenemos alguna dificultad. Pero siento que ahora esas dificultades se vienen acumulando y ha habido un desgaste. Y con ese desgaste comienza a haber falta de confianza. Primero hubo restricciones de cantidades, luego demoras en la liberación de las licencias no automáticas de importación, ahora una declaración jurada anticipada. Todo eso se va sumando y se va perdiendo la seguridad en las relaciones comerciales. El proveedor brasileño ya no sabe qué esperar. Eso es muy malo y puede perjudicar las relaciones futuras. El tema es que en los negocios no puede haber inseguridad. El mayor problema ahora es la indefinición y la inseguridad.
-¿La paciencia brasileña se está acabando?
-En el comercio, como en la política, no podemos hablar de que se acabó la paciencia porque significaría una ruptura. Eso no funciona ni para la política ni para los negocios. Pero la verdad es que existe una necesidad de que haya un mayor respeto a las reglas del Mercosur.
-El gobierno argentino esgrime que el déficit comercial con Brasil es una realidad que va aumentando?
-Sí, pero en las relaciones comerciales, cuando usted tiene un déficit no significa que tiene que cambiar las relaciones comerciales. Durante muchos años, hasta 2005, Brasil fue deficitario en el comercio con la Argentina y no por eso nos cerramos. Ahora es superavitario porque Brasil está atendiendo al mercado argentino con buena calidad de productos y precios competitivos. Y también la Argentina está vendiendo más a Brasil año tras año.
-En el gobierno brasileño ya hay voces que piden una retaliación; ¿cree que podría funcionar para hacer cambiar de opinión a las autoridades argentinas?
-En este momento, recurrir a cualquier recurso como buscar un arbitraje o entrar en una zona de conflicto no es el mejor camino. En mi opinión, ahora que vemos que la Argentina está con un dolor, si extendemos nuestra mano y buscamos ayudarlos, será mejor para todos. Y podemos analizar también cómo entre los dos podríamos aumentar las ventas a terceros países, y ver cómo defendernos conjuntamente de importaciones predatorias de terceros países, principalmente asiáticos, como China. Vamos a rendir mucho más si actuamos como países compañeros, vecinos, hermanos.
QUIERE CONOCER A MORENO
RIO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- En su pedido de audiencia con la presidenta Cristina Kirchner, el presidente de la Fiesp, Paulo Skaf, también incluyó una entrevista con el ministro de Economía argentino, Hernán Lorenzino, y espera en esa reunión conocer al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien
los medios brasileños califican de “truculento”. “Espero que el ministro lo convoque también. He oído muchas historias sobre él, pero no lo conozco personalmente, no sé si esas historias tienen fundamento. Una cosa es lo que se escucha y otra es la que se descubre mirando a los ojos”, comentó a LA NACION.
PAGLIERI ANUNCIÓ MÁS LICENCIAS NO AUTOMÁTICAS
La secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, anticipó que el Gobierno prepara una ampliación de la lista de productos que requieren licencias no automáticas (LNA) para su importación.Así se lo hizo saber ayer al presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, durante una reunión que mantuvieron en su despacho. “Están previendo que en el segundo semestre de 2012, como consecuencia de la baja de actividad en mercados globales, haya sobrestocks de mercadería y que eso traiga consecuencias en nuestros mercados”, contó De la Vega. “Por eso, evalúan la posibilidad de incorporar nuevas posiciones a las licencias no automáticas, con la intención de promover el desarrollo de la industria local en maquinaria, textiles, muebles, calzados y otros.”
La Argentina aplica LNA para unas 600 posiciones arancelarias. Hasta diciembre, era responsabilidad de la Secretaría de Industria su aprobación, pero desde el recambio presidencial esas funciones pasaron a la órbita de Paglieri. Aunque en teoría el Gobierno está obligado a resolver los trámites de licencias en no más de 60 días, importadores y funcionarios de otros países se quejan de que hay demoras de hasta 6 meses en algunos casos, lo que convierte a este mecanismo en una virtual barrera.
Paglieri dijo que su secretaría no se va a adherir al régimen de declaración jurada anticipada de información (DJAI) que promueve la AFIP y que desató una pelea interna con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Fuente: La Nación
26/01/12Grupo Costa
