Día 1 – Me di cuenta que tenía que crecer y me levanté pensando en crecer.
La posibilidad de incrementar significativamente las ventas que surgió en la reunión que tuve ayer por la tarde con mi socio y la gente que me visitó desde Bs.As., necesariamente implica una inversión en ampliación de la planta y equipos y maquinarias.
Estoy pensando como financiarme. Para colmo si hubiese sido hace un par de años, ni préstamo me hubiera hecho falta. El resultado de la empresa era muy bueno y daba para pagar el proyecto con capitalización de utilidades. Me parece que ahora, después de tantos años de estar acostumbrados a crecer sin la asistencia de los bancos, vamos a tener que recurrir a uno de ellos para pedirle un crédito. Si bien se rumorea que solo asisten a los individuos y al estado, seguramente no debe ser tan así. Mi empresa obviamente que no arroja los resultados de años anteriores, (inclusive el último año dio una pequeña pérdida) pero es una empresa sólida y todo el mundo sabe que esta situación es coyuntural. No creo que no califique para un crédito por esa pequeña pérdida del último año.
Día 2 – Decidí arriesgarme.
Estuve toda la noche sin dormir pensando en que no puedo perder esta oportunidad. El tren del éxito a veces pasa una sola vez en la vida y hay que tomarlo.
En cuanto fue un horario prudente, llamé con cierta ansiedad a la gente de Bs.As. y les pregunté hasta cuando tenía tiempo para contestarles.
Me dijeron que no había mucho margen. Que la respuesta debía ser casi inmediata. Que había varios candidatos en la misma situación que nosotros. Obviamente que esta respuesta me puso en una situación de tener que arriesgar. Dicen que el que no arriesga no gana.
Me puse a pensar que tenía un ahorro de U$D 50.000.- en una Caja de Seguridad y que podía avanzar aportando temporalmente ese dinero hasta que el Banco me dé el crédito. En realidad también pensé, que lástima que no se me dio esta oportunidad antes. Seguro que hubiera tenido la oportunidad de hacer producir el dinero cubriéndome de la inflación. Al final lo único que te cubre de la inflación es el stock de una empresa. Al final el dólar estuvo quieto y no me animé a pasarme a pesos para prestar la plata y lograr una mejor tasa, ni a comprar un departamento. Es mucha inmovilización. Si me hace falta la plata tengo que salir a reventarlo y encima la renta hoy en día es baja. Para colmo la inseguridad jurídica del país y la marcada ideología de izquierda podrían derivar en la aplicación de una ley de alquileres nefasta para los propietarios. Claro, tampoco era fácil cambiarse de dólares a pesos. Si bien en dólares la tasa que te dan los bancos por un plazo fijo es híper baja si el dólar sube de golpe estoy cubierto. Claro, siempre y cuando no haya un corralito y otra pesificación como la del 2001.
Como para no tener miedo. Hace poco faltaron billetes. No se habrá tratado de un corralito encubierto. No se. Bueno, mejor pienso para delante, le pongo pilas al tema. Vamos por el crédito.
Día 3 – Comienza mi periplo en un Banco.
Anoche dormí mejor, pero me desperté antes que sonara la alarma de mi celular. Eran las 5 de la madrugada y todavía no había decidido porqué banco comenzaría mi periplo.
No tenía recomendaciones para ninguno. Se puede recomendar hoy en día a algún banco? Mmm, creo que no.
Si voy a uno público seguro que hay mucha burocracia. De todos modos si el público es cordobés tal vez me ayude acortar pasos el hecho que el poder de decisión esté aquí. Si es Privado Nacional y Cordobés , tal vez me pueda sentar a conversar con sus dueños. Si es de Bs. As. seguro que me toca hablar con auxiliares que no deciden nada y que están acostumbrados a vender tarjetas, préstamos personales y seguros para el auto y la casa.
Finalmente decidí ir a un banco privado nacional que es donde tengo mi cuenta, mis tarjetas de crédito, etc.
Ingresé con la esperanza que me iría bien y que si no era este banco, alguno seguramente me daría el crédito.
Me atendió una empleada que de entrada me dio la impresión que repetía un manualcito elaborado por el departamento de recursos humanos del Banco y que estaba adiestrada para vender los productos que al banco le son rentables e interrumpir y poner palos en la rueda para satisfacer mi demanda de productos y servicios, que independientemente de la rentabilidad del Banco son convenientes y se adaptan a mi perfil de cliente.
Cuando pude hablar con Verónica, luego de saludarme amablemente me arrebató con la exposición de una larga lista de productos que los directivos del Banco priorizan en cuanto a marketing y venta.
Quise explicarle lo que deseaba y me dijo que haga una nota en la PC que curiosamente pondría a mi disposición en su oficina y que habría que esperar la respuesta de Bs. As. que es donde está la decisión.
Día 4 – Logro hablar con un jefe y me pide los requisitos.
Al día siguiente me convoca el jefe y me pide muchos requisitos. Por suerte mi empresa es muy ordenada y puedo llevarle todo lo que me pide. Qué bueno que hace muy poco terminé de sistematizar algunas registraciones que se llevaban manualmente y puse toda la información de la empresa al día. A mediodía y casi de manera inmediata a terminar la conversación, ingresó al Banco un empleado mío con todo lo requerido.
La velocidad en la atención era impresionante. Casi que no valía la pena preguntar en otro Banco.
Día 15 – Ya había comenzado con las ampliaciones y señado máquinas con el dinero que había ahorrado y el contrato de provisión de materia prima con la gente de Bs.As. estaba firmado.
Me desperté ansioso. El dinero ahorrado se me estaba acabando y necesitaba una respuesta urgente para continuar con la obra, llegar a buen puerto con el proyecto y cumplir con el convenio firmado.
Sonó mi celular y era la llamada que tanto esperaba. La del Gerente de la Sucursal del Banco. Me pidió que vaya al mediodía.
Sin embargo cuando llegué, me atendió Verónica. Me convidó un café y con una gran amabilidad me dijo. Señor ya tuvimos respuesta de Bs. As. Ha sido negativa. Lamentablemente no califica. Su resultado en el último año ha sido, aunque muy levemente negativo. Por normas del Banco, no podemos asistirlo.
Por supuesto que comenzó a maquinar mi cabeza en cuestión de segundos, primero en un contexto de desesperación por el temor de no conseguir llegar a buen término con la oportunidad comercial que se me presentaba y luego en un contexto de bronca por no haber obtenido nada de un Banco con el que siempre cumplí y al que siempre le compré todos los productos que me ofrecieron.
Día 30 – El tiempo para cumplir comienza a dilatarse.
Pasé por otros tres bancos y todos con más o menos demora me dijeron algo parecido. Primero me pedían que abra cuenta y tome sus productos de banca minorista y luego evaluarían la calificación crediticia, pero que seguramente no iba a ser muy difícil que califique si el último balance daba pérdida.
Día 60 – Se me acabó el dinero y está comprometida la posibilidad de cumplir con el convenio.
Luego de largas noches de dormir mal, me decidí hablar con la gente de Bs.As. y explicarle lo que me pasaba.
Me explicaron que ellos habían calzado los plazos del convenio que suscribieron conmigo con sus clientes y que les generaría un gran perjuicio el no cumplimiento de nuestra parte, con todas las consecuencias que ello implica.
Día 61 – Salí desesperado a buscar plata extra bancaria.
Me levanté y escribí inmediatamente una lista de todos mis amigos pudientes a efectos de ofrecerles que me presten plata y pagarle la tasa que le pagaría a un banco por un préstamo, que obviamente es mayor a la que pagan los bancos por los depósitos a plazo fijo. Como no los va a tentar?
Lamentablemente era época de vacaciones. A algunos amigos no conseguí ubicarlos y los que estaban habían aplicado sus fondos ociosos en cambiar el auto, reformar su casa o en cualquier otra alternativa que les permitiera disfrutar, ya que no habían visto ningún activo financiero realmente conveniente para invertir.
Día 70 – Las cuevas me esperan.
Estaba desesperado. Había dado cheques a fecha por la obra que tenía que comenzar a cubrir. Si me comenzaban a rebotar cheques y me cerraban la cuenta además de la vergüenza de alguien que está en el mercado hace años, me convertiría en un paria del sistema financiero. Aunque en cierta manera ya lo era.
Un amigo me contactó con una financiera a las que le llaman cuevas.
Obviamente que me dijo que podría disponer de los fondos necesarios en el acto, solo contra la firma de un documento y entrega de cheques propios en garantía. La tasa era altísima. Llegaba al 7 % mensual.
Pensé como hacen para prestarme sin garantía. Razonando un poco me di cuenta que con la tasa que cobran podían soportar cualquier incobrable. Sería yo en un futuro un incobrable? Eso querría decir que no me iba a ir bien. Que dilema.
El dilema se resolvió cuando me acordé de que tenía que cubrir los cheques.
Cerré los ojos y firme un contrato leonino como pocos.
Día 90 – Estoy a punto de cumplir el objetivo comercial, pero los intereses me están comiendo.
Siento que los intereses me comen y que el problema de iliquidez me trajo un problema financiero y el financiero uno económico y el económico uno patrimonial.
Como voy a volver al sistema bancario si nunca voy a poder calificar? La pérdida es cada vez mayor. Estoy descalzado en los plazos, ya que si bien el volumen de venta se va a incrementar, he estado 90 días poniendo dinero para la obra y la compra de máquinas, pero sin recibir un peso por la venta, ya que la producción marginal va a poder realizarse solo con la ampliación y la puesta en funcionamiento de las nuevas máquinas.
Para colmo algunos proveedores importantes me han acortado los plazos de pago, ya que me pidieron información de corte y ven que mi negocio no evoluciona favorablemente en cuanto a resultados.
Día 180 – Mi deuda aumentó permanentemente por mayor asistencia y por los intereses. Existen asistencias y refinanciaciones reiteradas por parte de “la Cueva”.
Para colmo he transferido a su favor en garantía el inmueble de la empresa y mi casa. Era la única forma que me sigan asistiendo.
Día 360 – Cesación de Pagos.
Un amigo hace varios meses me ofreció presentarme un profesional que podía ayudarme a evaluar la situación y salir del pozo.
Entre mi desesperación y falta de tiempo no fui a verlo en su momento. Ahora he decido ir aunque sea tarde.
Me explica que ninguna empresa puede subsistir más de un año pagando tasas de un 80 % anual. Ninguna gana tanto. Me dice que legalmente están bien instrumentadas las garantías por parte de la financiera y que lamentablemente la mejor opción es presentarse en Concurso Preventivo o Quiebra.
Como no me quedé como estaba. Es muy difícil correr riesgos solo. Me tortura el pensar cuál es la mejor manera de transmitirle estas circunstancias a mi familia. Decirles que todos los sacrificios que hicieron este año fueron en vano. Los ahorros que tenía los destiné para la ampliación y compra de máquinas , aunque estaban pensados para vacaciones, salidas de fines de semana largos, el viaje a Disney de mi hija que cumple 15 años y el viaje para el año que viene a Europa con mi mujer.
Mejor no pensar para atrás. Ya me repondré. Vivo en un país donde alguien que se acuesta pobre puede amanecer rico o viceversa. Dios proveerá.
Fabián Maidana
2/02/11Grupo Costa
Notas Relacionadas:
